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De todo lo que leí en unas horas, hubo un artículo de Teresa Beltran del Instituto Gestalt que,
definitivamente, me abrió los ojos http://terapiasgestalt.es/la-coadiccion/

Ha habido una serie de frases que he ido encontrando en las pocas entradas que existen en internet sobre la coadición en las que me he sentido muy identificada:

“En su obsesión constante hacia la conducta del adicto, se pierden los límites del propio yo, confundiéndolos con los del otro; y se siente, se piensa y se actúa en función del adicto, olvidándose de las
propias necesidades y deseos.”

“Así pues una persona coadicta se ha convertido en víctimadel comportamiento de otra persona y vive obsesionada por controlar ese comportamiento y hacer que la otra persona cambie”.

“El coadicto centra la mayor parte de su vida en el adicto: él es su prioridad, relegando en ocasiones su propia vida”.

“El coadicto sabe entregarse a los demás, pero se va volviendo incapaz de recibir, el dar y recibir esta en desequilibrio, por lo que va agotándose emocionalmente”.

Pues sí, me he vuelto una persona contraladora, sin metas, sin motivaciones, sin ilusiones, frustrada, decepcionada, rabiosa, y perdida!!! Donde antes veía en colores, ahora sólo veo en tonalidades de gris, mi vida se ha vuelto gris; y lo más importante: YO LO HE PERMITIDO.

Aún así, tengo recuerdos de cómo era antes de entrar en mordor. Los utilizaré de guía para volver a recuperarme a mí misma y vencer mi coadicción. Utilizaré la información que me proporcionará la gente y familiares que me conocen para volver a juntar las piezas de mi vida y… RENACER! Con una versión mejorada de mi misma.

Por lo que estoy leyendo, no será fácil, ni rápido, ni nada de nada, pero será!