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Tenía la creencia de que un adicto, necesitaba consumir cada día.

 

Mi creencia se desmontó muy rápido hablando con un profesional: hay adictos cíclicos… ahora el tuyo está en fase activa….OLEEEEEE. Y yo sin saberlo!!! ILUSA DE MI!!!

Realmente, ha habido épocas de la relación que ha tenido la adicción “dormida”, que no muerta. Nunca le he visto una semana sin beber alcohol. Pero, realmente, que el viernes vaya a comer con unos amigos y se tome vino y una copa, no me parece adicción. Bueno, pensándolo bien, los jueves también cenaba con los mismos amigos y también cenaba con vino y copas!! Pero eso, en mi mundo es aceptable. En mi sentido común no entraña una relación directa con una adicción.

Mi alarma debería de haber saltado el día que me confesó que por la noche, cuando se iba a dormir, le dolía la zona del hígado. Mi reacción fue decirle que dejara de beber alcohol y él lo adoptó como objetivo para el 2018.

Qué tonta!!!! Al día siguiente ya se buscó una excusa para justificar el alcohol que había tomado.

Supongo que mi coadicción, desarrollada poco a poco y con tiempo, me traicionaba a mi misma, y yo, justificaba su comportamiento por el caos que él tenía en el trabajo.

También, supongo que no estaba preparada. Una no puede ver, lo que no está preparada para ver.

Hace unos meses y después de muchos años sin contacto, he vuelto a tener contacto con mi hermana. Grandes charlas con ella, he podido ver que ha hecho un gran trabajo de crecimiento personal, admiración real por mi parte…y una frase que me dijo, como si nada: “quiero volver a ver a mi hermana como es; no lo que estoy viendo”.

A raíz de su ayuda, hace 3 semanas, he empezado a ir a psicoterapia. Ni mucho menos, con una sospecha de que yo estaba enferma. Mi primera sesión fue “estoy triste, no tengo alegría, tengo mucha rabia dentro, tengo los sentimientos bloqueados, mucho dolor no puedo enfocarme en un proyecto, necesito tener las riendas de mi vida….”. En la primera sesión se me encargó la lectura de un libro de Silvia Congost, Amar demasiado es depender.

Empecé a leerlo y para mi sorpresa me empecé a ver reflejada en la situación: no soy feliz en mi relación de pareja pero soy incapaz de dejarle.

Hace 2 días, retomé su lectura; des de otro punto de vista y con otros ojos. Me ha servido de gran ayuda. Ha habido una frase, reveladora como ninguna:

SI QUIERES, PUEDES.

SI NO PUEDES, NO QUIERES.